Labios en vallas publicitarias por todo el país. En estaciones de metro y tren, a lo largo de carreteras, en plazas y centros comerciales. Sin nombre ni rostro, aún.
Solo una pregunta: Adivina mis labios.
Detrás de cada par de labios hay una historia única: una mujer viviendo su propia vida: mañanas ocupadas, reuniones, entrenamientos, planes sociales, pensamientos, dudas, confianza, crecimiento.
Pequeños momentos cotidianos que moldean quién es ella. Momentos en los que la belleza no debería ser complicada: simplemente tiene que funcionar.